Área chica, infierno grande
Es un día histórico para la gente de Maipú. Es la primera vez que el equipo de fútbol local llega al Seminfinal para un Torneo Nacional. Pero unas horas antes del partido, Tito, presidente del Club, recibe una llamada con noticias dramáticas: Castro, el árbitro, ha sido sobornado por el equipo rival. Tito se da cuenta de que con este escenario, el partido ya está perdido. Comparte su preocupación con un pequeño círculo de asistentes y con el sacerdote de la ciudad, que es fan del fútbol. En medio del debate sobre cómo reaccionar ante esta situación injusta, descubren que la madre del árbitro vive en un hogar para ancianos en una ciudad cercana a Maipú. Aunque Tito no está muy convencido de ello, el sacerdote sugiere un plan brillante: Secuestrar a la madre del árbitro para obligarlo a jugar justo. Juntos, preparan un plan imposible que les traerá más problemas que soluciones.